Todos queremos un mundo mejor

Todos queremos un mundo mejor

Todos estamos consternados por los eventos que están pasando en el mundo entero. Todos los días las noticias son devastadoras y desalentadoras y en medio de nuestra indignación-frustración-impotencia,  nos preguntamos qué podemos hacer para ayudar a que este maremoto mundial, que es la falta de amor, no siga arropándonos y deje de ahogar tantas vidas en la desesperanza y la agresividad.

El primer llamado es a nuestro interior, ya que todo cambio comienza por nosotros. ¿Cómo queremos que esto cambie si no estamos dispuestos a cambiar la deshonestidad por la honestidad? La disyuntiva comienza cuando lo que es honestidad para mi no es honestidad para los demás. Cuando nos comportamos como personas sin escrúpulos porque “eso todo el mundo lo hace”.  Negociamos con nosotros mismos hasta el final para hacer cosas que sabemos no son las correctas y las seguimos repitiendo y “maquillando” hasta que llegan a convertirse en un mal hábito. Tanto seguimos en ese mal hábito que genuinamente pensamos que lo incorrecto es correcto.

Un ejemplo de esto es que es bien sabido que la mayoría de los crímenes son ocasionados por la guerra por los puntos de drogas, sin embargo, siguen  fumándose “el motito” o “metiéndose el “pasesito” porque es ocasional y no le causa daño a nadie.  Lo menos que se piensa es que ese “moto” (cigarrillo de marihuana) o esa cocaína que se inhala están llenos de la sangre de algún ser humano que murió por la guerra contra el narcotráfico. A eso le añadimos que nunca se piensa que se es un adicto (adicto es alguien que no puede dejar de hacer lo que esta haciendo, aun sabiendo que ocasiona daño, tanto a él(ella) como a los que le rodean) por lo tanto siguen consumiendo y mientras haya demanda habrá oferta. ¿Qué pasaría si se dejara de consumir droga? Seguramente los crímenes disminuirían.

Otro ejemplo es pensar que las cosas que hacemos no importan y no tienen consecuencia. No importa si me como la luz roja, no importa si me cuelo en una fila, no importa si me robo algo en una tienda, no importa si le grito a un niño, no importa si construyo en terreno de mi vecino sin su permiso, no importa si pongo la música exageradamente alta a avanzadas horas de la noche o tempranas horas en la mañana, no importa si critico y me burlo de los demás, no importa si no sigo las reglas “porque eso todo el mundo lo hace”.

Mientras sigamos actuando y pensando de esta manera, va a ser un verdadero reto que algo cambie. Tenemos que comenzar por hacer un examen de consciencia y una introspección seria y profunda de cómo estamos viviendo y cuáles son los valores que rigen nuestra vida.

Alguno de los valores por los cuales es necesario vivir son: amor-compasivo,  respeto a los demás y a uno mismo, honestidad, responsabilidad, compromiso, integridad, lealtad, dignidad. Haz una lista de tus valores y pégala en todos los sitios visibles: en tu cuarto, en el baño, en el carro.  De esta manera cuando te veas tentado a claudicar, ahí estará tu lista para recordarte que has escogido vivir con un propósito y ese propósito es lograr un mundo mejor porque un mundo mejor comienza con un mejor YO.

Ma Prem Bhama, Certified Empowerment Coach

maprem@onelinkpr.net

 

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