Los dos tipos de felicidad

Los dos tipos de felicidad

¿De qué dependen?

Por Ma Prem Bhama / Especial para ELNUEVODIA.COM

Todos queremos ser felices. Es un anhelo natural de todo ser humano, nuestro derecho y nuestra responsabilidad.

En ocasiones, por el desenfreno en que vivimos no sacamos tiempo para hacer una introspección de lo que es nuestra vida. A veces no sabemos si somos felices o no y preferimos seguir viviendo en una mentira. Por comodidad o por miedo no tomamos las decisiones necesarias para liberarnos del sufrimiento y hasta llegamos a pensar que el sufrimiento es natural.

¿Qué es la felicidad para ti? Si no sabes contestar esta pregunta, puedes tomar como referencia lo que los máximos exponentes del budismo dicen acerca de lo que es la felicidad. El Dalai Lama, líder espiritual del budismo tibetano, expone que las personas no han llegado a reconocer que la felicidad es un estado mental y que está en el interior. Lo único que hace falta es poner de nuestra parte para entrenar la mente, y cambiar la actitud hacia los eventos y circunstancias que se presentan en nuestra vida. La felicidad es un arte que exige voluntad y práctica.

Si logramos mantener un estado mental sereno y pacífico, podemos ser felices aunque los retos del diario vivir nos hagan pensar lo contrario. La disciplina interna de la reflexión puede ayudarnos a transformar nuestras actitudes y modos de ver la vida. Esta consiste en identificar todos aquellos componentes que nos llevan al sufrimiento y aquellos que nos conducen a la felicidad.

Por otro lado, el Sensei (maestro) Daisaku Ikeda, presidente de la Sokka Gakai (Sociedad para la Creación de Valores – Budismo de Nichiren Daishonin), expone que hay dos tipos de felicidad. La primera es la felicidad relativa. Esta es la que depende de las entidades externas como el dinero, las posesiones materiales, nuestra familia, los amigos, el trabajo, el carro, entre otras. Cuando una de ellas no está satisfecha o se altera, la felicidad se hace añicos y nos sumergimos en un estado de frustración y desesperanza que altera nuestra existencia. Esto se debe a que no hemos entendido que nada es para siempre, todo es transitorio.

El segundo tipo de felicidad es la absoluta. Esta la debemos buscar en nuestro interior. Significa desarrollar una condición de vida en la que nunca seamos vencidos por las atribulaciones y en la que el solo hecho de estar vivos significa una fuente de gran alegría. Ikeda dice que “La felicidad no es una vida sin problemas, sino la fortaleza para superar los problemas que se presenten. No existe tal cosa como una vida libre de problemas; las dificultades son inevitables. Pero la manera en la que experimentamos y reaccionamos a nuestros problemas depende de nosotros”.

Hay cuatro componentes que nos ayudan a desarrollar el arte de la felicidad: tener una práctica espiritual activa, cultivar diariamente nuestros estados mentales positivos, erradicar los estados mentales negativos y cultivar la compasión.

Para ser felices, es necesario trabajar diariamente para ello y tomar acción, ya que sin acción, nuestros deseos se pueden convertir en ilusión.

La autora es coach de vida certificada. Para contactarla puedes escribirle a maprem@onelinkpr.net.

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