El apego al cuerpo

El apego al cuerpo
endi.com
Estilos de vida
13 Noviembre 2010
07:15 a.m.

Envejecer provoca dolor y sufrimiento


¿Alguna vez al levantarte y mirarte al espejo has notado algunas arrugas que no estaban antes en tu cara? ¿Has sentido el cuerpo oxidado y has experimentado que ya no eres tan joven como quisieras? Cuando vamos entrando en años quisiéramos echar atrás el reloj y retroceder en el tiempo.

Envejecer es un proceso natural de la vida el cual a veces se niega y se resiente. Para reconocer que estamos envejeciendo hace falta mucho valor y entereza. Al entrar en negación se comienza a actuar en disonancia con lo que somos y lo que pretendemos ser. Tenemos una edad física y otra edad mental. Físicamente, el cuerpo se va deteriorando, pero mentalmente estamos renuentes a envejecer y pensamos que estamos más jóvenes de lo que somos en realidad.

Es un deseo natural querer mantenerse joven. Sin embargo, el apego al cuerpo y a la juventud ocasiona dolor y sufrimiento. Al envejecer conscientemente profundizamos en lo que realmente somos. Uno de los regalos que nos trae la edad es poder ver las cosas desde otro punto de vista. Aprendemos a mirar hacia nuestro interior, tomando responsabilidad de nuestras acciones y de lo que es nuestra vida en estos momentos. Reconocemos que tenemos unas cualidades que pesan más que nuestra apariencia física. Con la edad somos más generosos y compasivos, más tolerantes, lo cual nos ayuda a estar en paz con nosotros mismos. Estamos más conscientes del proceso de la vida y la muerte, lo que nos ayuda a soltar el miedo a dejar el cuerpo.

Cuando soltamos el apego al cuerpo y a la juventud asimilamos el verdadero significado de la vida y sabemos vivir con un propósito. Estamos abiertos y receptivos al cambio, con una actitud de curiosidad y entusiasmo por la salud y la vitalidad en las etapas que nos quedan por vivir. Sabemos que podemos dar a la sociedad nuestra experiencia, sabiduría y amor. Siempre encontramos un nuevo significado a las cosas, tomamos riesgos calculados y sabemos que aún en tiempos difíciles podemos despertar a una nueva visión. Los regalos de la edad nos ayudan a reconocer que según cambiamos algo muy profundo permanece igual. Permanece nuestra honestidad, nuestros valores y la satisfacción de haber vivido.

Cuando hacemos las paces con nuestra edad trabajamos para mantenernos saludables y jóvenes, no por vanidad ni apego a la juventud, sino para conservar en óptimo estado el templo en el que habita nuestra conciencia y tener una mejor calidad de vida.

La práctica de la yoga nos ayuda a mantener nuestro cuerpo flexible, no importa la edad, el peso ni las condiciones en que se encuentre. Con la yoga aprendemos a adaptar la postura a nuestro cuerpo y no nuestro cuerpo a la postura. Algunos beneficios que nos da la yoga son: claridad mental, ayuda al sistema circulatorio, respiratorio y digestivo, por eso es llamada la fuente de la juventud. Al practicar yoga se aprende a respirar lo que ayuda a oxigenar el cuerpo y la mente. En la yoga se dice que somos tan jóvenes como flexible es nuestra espina dorsal.

Otra de las disciplinas que nos ayudan a mantenernos lozanos y llenos de energía es el Tai Chi. En el Tai Chi se aprende a mover la energía y su práctica sistemática ayuda al cuerpo y la mente a mantenerse ágil y saludable.
Igualmente, la práctica constante de la meditación nos ayuda a mantener nuestra mente alerta y a familiarizarnos con su contenido. Una mente alerta nos ayuda a no caer en la trampa de la vanidad y el ego de querer ser “eternamente jóvenes”.

La autora es coach de vida certificada. Puedes contactarla accediendo a maprem@onelinkpr.net.

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